AMOR CON AMOR SE PAGA: Un Ejemplo borinqueño

Mary descansando en su mecedora

Mary descansando en su mecedora. Lajas, Puerto Rico

A finales de 1986 me fui a vivir a San Juan, Puerto Rico. El cambio de vida y de país me emocionaba inmensamente. Confieso que hasta ese momento lo único que conocía de los boricuas era la placa de sus carros; pues para ese entonces, se había popularizado mucho el Ferry Puerto Rico-República Dominicana y era muy común ver los carros con placas de la “Isla del Encanto” paseando en nuestro Malecón. Incluso, recuerdo que cuando los veíamos nos gustaba alcanzarlos para saludar a los “visitantes” como un gesto de hermandad y bienvenida.

La comida en Puerto Rico es sabrosísima, hasta de manera informal en la carretera. Ruta del Lechón

La comida en Puerto Rico es sabrosísima, hasta de manera informal en la carretera. Ruta del Lechón

El inicio en la “Isla del Encanto” no fue fácil. Éramos una pareja de jóvenes profesionales, mi entonces esposo recién graduado de Medicina y yo de Publicidad; pero además estábamos próximos a ser padres por primera vez. Con las complicaciones propias de estrenarnos en un sistema americano:  sin contactos laborales, sin historial de crédito, sin experiencia de trabajo y sin familia.

Sin embargo, los momentos difíciles quedaron en el olvido porque fuimos colmados de puro y genuino cariño borinqueño. Cultivamos amigos de todas las edades, incluso fuimos muy consentidos por los más mayores. De estos “más adultos” ya casi todos han fallecido, con los demás mantengo estrechos lazos de amistad. Son muchos, por eso no voy a mencionar nombres, pero todos muy queridos y presentes en tantos recuerdos de nuestras vidas.

Hoy he regresado a Puerto Rico. Es aquí donde sí quiero nombrar a una amiga entrañable que sin temor a equivocarme puedo calificarla como mi madre puertorriqueña, el motivo que me ha traído a este país, luego de 23 años: mi adorada Mary. Una mujer oriunda de Lajas (municipio ubicado al suroeste de la isla), de una dulzura desbordante, trabajadora incansable y con manos mágicas para la cocina.

Lechonera Los Amigos, Ruta del Lechón, Cayey, Puerto Rico. Camino a Lajas.

Ruta del Lechón, Cayey, Puerto Rico. Camino a Lajas.

Conocí a Mary ya en su “cuasi retiro” en Puerto Rico, luego de haber vivido en Nueva York y ser modista de alta costura. Su origen humilde no fue obstáculo para que, con el esfuerzo de su trabajo, luchara por un futuro mejor para su hija única (Dali) y prepararla con distintas carreras profesionales cursadas en diversos países.

Todas las semanas teníamos un cita innegociable para comer en Bayamón en casa de Mary. Con ella conocí mucho más sobre esta isla hermana, sobre la dulzura de la mujer puertorriqueña, palpamos la calidez y la hospitalidad de la gente de pueblo al visitar su ciudad natal, y disfrutamos de sus alcapurrias, tostones de buen pan, bacalaítos, coquito, tembleque, arroz con gandules y hasta me enseñó a hacer el ¡limber de mantecado!

23 años después con Dali sentadas en la misma piedra. Lajas, PR.

23 años después con Dali sentadas en la misma piedra. Lajas, PR.

Recuerdo que al marcharnos del país, mi despedida de Mary fue muy triste. Con la idea de mantener vivo nuestro recuerdo en su casa le dejé una planta, llamada Potos o Progreso, que yo atesoraba pues la había heredado de mi abuela en Santo Domingo. Al pasar los años, cada vez que hablaba por teléfono con Mary siempre hacía mención de lo crecida que estaba la planta y  al amor con que la cuidaba.

Actualmente madre e hija viven en su preciosa casa de Lajas. Pues Dali ha querido que su madre disfrute sus últimos años en un espacio amplio, respirando aire puro, con todo tipo de árboles frutales y en su pueblo, cerca de otros familiares también.

En esta semana recibí un correo electrónico de Dali donde me informaba de cierto deterioro en la salud de Mary y por tal razón me pedía que fuera a visitar a su mamá pues entendía que le  haría mucho bien.

Lajas mapa 2

Ruta de San Juan a Lajas, también llamada Ciudad Cardenalicia.

Algo me dijo que no debía esperar. Viajé desde Santo Domingo a San Juan y recorrí por autopista desde San Juan hasta Lajas,  disfrutando este reencuentro con el pasado, la belleza de sus paisajes y recordando lo maravilloso que es celebrar la Navidad en Puerto Rico. Al cabo de más de dos horas en carretera divisé sentada en el balcón a una señora de cabello totalmente blanco, era Mary. Pero ya no la misma, apenas notó mi llegada.

Al acercarme a ella me sonrió y con su particular dulzura y educación me alzó la mano y dijo:

– Un placer, yo soy Mary.

 Sentí el corazón hecho pedazos, mi impresión inicial fue que no llegué a tiempo.

Compartí un par de horas con ella. Se quejaba de la edad (80 y tantos años), de mareos y algunos quebrantos. Camina poco, prefiere estar sentada y de vez en cuando, mimar a sus cuatro perritos. Está consciente de haberlo olvidado todo, aún su casa de Bayamón donde vivió tantos años.

Escuché, observé cada detalle y reflexioné.

Nuestra última Navidad con Mary. 1990, Sto. Dgo.

Nuestra última Navidad con Mary. 1990, Sto. Dgo.

En principio me reprochaba a mí misma por no haber ido a visitarla antes. Sin embargo, ahora entiendo que este viaje no tenía el propósito que yo esperaba, sino otro. He sido testigo de un amor maravilloso y una entrega incondicional que inició de madre a hija y ahora se manifiesta de hija a madre.

Respirar el amor en esa casa tan meticulosamente diseñada para la comodidad de Mary, es recordar que “quien da amor, recibe amor”.

Con escaso tiempo para ocio y otras relaciones, Dali abandonó residir en el área metropolitana para que su madre tuviera una mejor calidad de vida sin importarle emprender cada madrugada un viaje de un poco más de dos horas a su lugar de trabajo. Ahora, luego de 30 años laborando como ejecutiva de uno de los bancos más importantes de Puerto Rico, se ha jubilado a temprana edad porque su prioridad es estar junto a su madre para animarla, cuidarla, hacerla feliz y compartir su momento de “cariñitos” cada mañana, como bien lo narra Dali.

A este espacio de amor, vestido por completo de Navidad, no se le escapa un detalle para  acomodar a su reina, entre ellos: pasamanos por doquier, letreros pegados a la pared para recordar algunos nombres, sillones a todo lo largo de la casa para descansar, una habitación digna de la reina madre, un cuarto de costura completamente equipado con la esperanza de que algún día Mary retome ese pasatiempo, una amplia terraza rodeada de sus árboles frutales favoritos y casitas para las visitas de pajaritos.

Un espacio de amor en Lajas

Un espacio de amor en Lajas

Entre estos dos seres humanos existe prácticamente un monólogo, pero las energías, dinamismo y positivismo de esta encantadora hija no desmayan. Dali habla sin parar y Mary escucha con la mirada perdida. Mary habla de quebrantos y Dali de proyectos. Con frecuencia la hija le recuerda a la madre las clases de costura que desea que le imparta.  También el viaje a Las Vegas pendiente para divertirse con las máquinas traga-monedas. Mary sonríe y le recuerda sus limitaciones, Dali insiste y le reitera que para lo primero sólo necesita hablar y para lo segundo están ¡las sillas de ruedas!

Mi visita terminó con un rico almuerzo preparado por Dali; mientras Mary observaba, sentada en la cocina, todo lo que acontecía y cómo su hija se hace cargo de esa nueva faceta también.

Al despedirme no sabía cómo hacerlo. Pues me despediría de alguien que ya no me recuerda pero a quien quiero inmensamente. Sin esperar reacción alguna, la abracé y al oído me susurró:

-Siempre serás feliz porque eres una gran persona.

Ante ese milagro, las lágrimas comenzaron a brotar de mis ojos pero no me impidieron descubrir, en el balcón, la planta que algún día le entregué. Como si quisiera darme también la despedida…

Mary sembró amor y eso es lo que recibe cada día. Sin duda, el buen ejemplo se repite de generación en generación y el buen acto trae consigo su propia recompensa. Es una historia ejemplar, una hermosa historia de amor.

Lo que he vivido en Lajas jamás lo olvidaré.

Nota final. Si te ha interesado este tema, te recomiendo ver esto:

“Cuando yo ya no pueda” (Reflexión de Mariano Osorio)

23 comentarios

  • Agustin Messon.

    Muy lindo el relato de tu experiencia, Jackie.

  • María Fernández

    Jackie Bella esta historia! Me hiciste llorar. Mary

  • Jackie, que lindo escrito, si el mundo fuera así, que bien fuera todo.

  • Wow, que relato mas conmovedor, que bueno que existen las amistades largas, inquebrantables a pesar de los largos años y de las circustancias que a veces hacen que físicamente, más no de corazón, no alejemos! Es una bendición!!!

    • Así es Milagros. Cuando se siembre amor sólo tiene un camino: crecer. Se mantiene vivo aunque la presencia física no esté. Claro, es bueno regarlo también. Se siente mucha satisfacción el saberse querido. Gracias por el comentario y que viva la amistad!!!

  • Sahira Rodríguez

    Waoo sin palabras y con dos lágrimas callendo de mis ojos, una historia muy hermosa. Lo mejor de cuando hacemos las cosas es descubrir el propósito por el cual la realizamos y sobretodo el amor que ponemos al hacerlas. Desde aquí ya espero su próxima historia, se que que algún día las recopilara todas y escribirá un libro licen. Un abrazo!!!

    • ¡Gracias Sahira! Te confieso que he descubierto una pasión escribiendo, que espero hacer por mucho tiempo más, porque como bien dices lo hago con mucho amor. Me gusta la idea del libro, pero para ese entonces espero que sea un gran libro. Otro abrazo para ti.

  • Hermosa historia Jackie, me hiciste llorar, te deseo lo mejor eres excelente en todo lo que haces, un abrazo.

  • Luzmila Dahlstrom

    Wow, muy bella tu historia. Pudiste trasmitir tu amor agape a muchos de nosotros. Eres una mujer que da valor a todo lo positivo que te rodea y mas a aquellos, que como Mary ha sido un buen ejemplo para ti. El video tan bello, Porvebios 16:31 nos dice: “La canicie es corona de hermosura cuando se halla en el camino de la justicia”. Ciertamente, la justicia exterioriza la belleza interior y se granjea el respeto de los demás si se demuestra en el transcurso de una vida larga. A quien es sabio y virtuoso, las canas le reportan honra. Sigue Adelante con tu trabajo. Te felicito.

    • Wowww Luzmila, me has emocionado con este comentario. Cuánto me alegro que te gustara. Entiendo que así como nos quejamos cuando algo no nos gusta, de la misma manera debemos manifestarnos cuando algo nos gusta. Pues esto último puede servir de inspiración para los demás y seguir propagando lo bueno. ¡Gracias y espero que me sigas leyendo! Un abrazo

  • Las emociones nunca faltan al leer tus escritos! Que bella historia Mami! Cuanto quisiera poder ir a visitar contigo!

    • Gracias mi hija querida. Aunque quizás no lo recuerdes tú también recibiste mucho amor de Mary, también de Dali. Y aún conservo la mini-faldita de jeans más linda que jamás una niña ha lucido y sobre todo confeccionada con tanto amor para ti, por Mary, cuando apenas tenías un año. Mi legado para ustedes, con todo esto es mi amor, que siempre recuerden que: “amor con amor se paga”. ¡Te amo!

  • verdaderamente superlativo absoluto impresionante….!

  • Melba Riquelmy Jiménez Chávez

    Jackie, aquí estoy sin aliento, uff! Me pusiste a llorar, para variar.
    Qué hermosa narrativa en tu escrito, cuánto AMOR en cada una de tus palabras y en tu accionar hacia esa segunda madre. Sumamente emotivo.
    Ciertamente, AMOR CON AMOR SE PAGA, porque aún estando Mary ensimismada en su mundo, sin recordar nada de su vida pasada te recompensó con TAN lindas palabras: Siempre serás feliz, porque eres una gran persona.
    La dulzura y el amor con que Mary crió a su hija, hoy es reciprocado y pese a que tal vez ella no esté consciente de su realidad, el sólo hecho de que Dali sacrificara su desarrollo profesional, solo por darle LO MEJOR a su madre habla de los hermosos valores sembrados. Estoy segura que para Dali no es sacrificio alguno, sino más bien satisfactorio y gratificante el poder ofrecerle a su madre una buena calidad de vida en los días que le queden.
    El video no pudo ser más explícito, por eso, valoremos, cuidemos, respetemos y amemos SIEMPRE a nuestros viejitos, que con sus experiencias adquiridas nos llenan de sabiduría y ofrezcámosles lo mejor, así como en su momento ellos hicieron con nosotros.
    Mis respetos amiga del alma.

  • Pingback: CUENTA SALDADA | Jackie Viteri

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