Y tú ¿a quién quieres abrazar?

group of people standing indoors

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Hoy me senté a escribir y me prometí no hacerlo sobre el virus que nos ha infectado hasta las fundas del supermercado. Abrí las ventanas, respiré aire puro y escuché el silencio que el planeta nos ofrece ahora que está en descanso. De repente, se asomó la luna para recordarme tantas cosas como aquel escrito sobre el precio de la luna.

Fue entonces, cuando de golpe pensé en tantas madres que no pueden abrazar a sus hijos hasta concluir la cuarentena. Pensé también en hijos, en abuelos y en todo aquel que no puede abrazar a su ser querido. Peor aún, pensé en el abrazo que nunca podrá ser, aquel que luego de concluida la cuarentena quedará con los brazos abiertos porque una plaga no permitió ponerle fin a ese tiempo de espera.

¿Quién lo iba a decir? Cual tornado mortal, llegó sigiloso a barrer cada punto de la tierra combatiendo la salud, los espacios y los abrazos.

Llámese vitamina o sopa para el alma, todos necesitamos un abrazo.

Sentir el calor de otro cuerpo, el afecto convertido en abrigo y los latidos acelerados de otro pecho sólo se comparan con los poderes de un súper héroe capaz de devolver la fuerza perdida, esa que ahora cae rendida ante la ansiedad del aislamiento. Pues pasan los días sin saber cuándo llegarán a unirse las piezas rotas ni cuándo llegará el momento en que se abran las puertas para correr hacia una sola dirección. Aquella en que los brazos tiemblen, los ojos se nublen, los corazones se aceleren y las palabras sobren.

Cuando llegue ese día, no será necesario asomarse a ver la misma luna tampoco habrá que cerrar los ojos para soñar con lo prohibido. Sólo correr aceleradamente hacia ese espacio que anhela ser el primer abrazo.

El mío conectará con latidos que llevan igual ritmo que los míos, porque en mí vieron la luz por primera vez.

IMG_5816A ti Raqueli, mi hija querida, mi primogénita. No estoy lista para prosas o versos como me pediste, pero sí tengo los brazos abiertos para encontrarnos en un gran abrazo. Quédate en casa hasta que eso suceda.

(Dedicado a todas las madres que cuentan los días para abrazar a los hijos que no están a su lado en este momento de pandemia).

 

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