40 Páginas

Imagen 40 paginas

Desde la noche anterior ya me angustiaba llegar a ese Tribunal. Pensaba en la escasez de parqueo y en el gentío, pero a pesar de todo llegué.

A escasos minutos de estrenar el sol su salida, entré a una sala de espera con profundo olor a limpieza recién hecha. Esperaba a mis cinco compañeros de estudios, para realizar esta primera práctica de la universidad en la que se requería un permiso especial para poder asistir a una audiencia, pues se trataba del Tribunal de Niños, Niñas y Adolescentes del Distrito Nacional.

Nos invitaron a pasar. Saqué lápiz y papel pero más registré con la vista los niños esposados y custodiados por policías, padres angustiados, madres solas con escaso dinero para transportarse hasta donde serían enjuiciados sus hijos, adolescentes que se les culpaba de robar y a otros de matar.

Fueron siete audiencias, tres casos de robo y cuatro de homicidio, todas reenviadas. Un “niño” no paraba de llorar al escuchar la palabra “reenvío” pues sabía que se prolongaría su limbo y su arresto. Algunos padres salían desconcertados pues era poco lo que podían hacer más que tocar por segundos a sus hijos y seguir esperando, por varias semanas, la decisión del juez.

No supe si eran culpables o inocentes, lo que sí pude ver fue un reflejo del deterioro de nuestra sociedad.

Ese día, para culminar con la asignación del profesor, solicitamos al Tribunal– a nombre de todo el grupo- una sentencia “anónima” para fines académicos y se me encargó conservarla para redactar un análisis de la misma. Me impactó la extensión de la sentencia, temí que por sus 40 páginas este caso sería demasiado complejo para mis escasos conocimientos en la materia. Me marché aturdida por el volumen de trabajo que me esperaba.

Con dos semanas de antelación, comencé la redacción del trabajo final de la clase de Derecho Penal I. Fui muy precisa en la descripción de cada detalle, competencias y funcionamiento del Tribunal visitado. Dejé el análisis de la sentencia anónima para última hora, me abrumaba leer ese material extremadamente extenso.

Las 40 páginas ya estaban estrujadas. Habían permanecido en mi cartera día y noche con la intención de leerlas en algún momento de ocio que nunca llegó. Era sábado en la noche y debía entregar el reporte el lunes. A las doce de la noche decidí hojear aquello que me resultaba tan fastidioso.

Mi vista recorría las líneas que mi mente no entendía. De repente, la similitud con un caso, que me marcó intensamente, aceleraba la lectura y el pase de las hojas. De no saber nada pasé a comprenderlo todo. A pesar de los nombres borrados, era demasiada coincidencia. Hasta que llegué a la página siete, no había dudas, era su historia.

En esta página, los nombres eran tan reales como aquella madrugada en que partió un ángel al cielo. Por pinceladas conocía algunas referencias, pero no de una manera tan cruda y detallada.

Aún no entiendo porqué este capítulo de la historia de un ser que quise profundamente, llegó de manera casual a mis manos para quitarme noches de sueño y revivir el dolor de haber perdido la vida de un joven que era una promesa para nuestro país.

Compañero de la secundaria de mi hija mayor, admiré la devoción por su madre y hermana, su esmero en cada asignación de la escuela, su nobleza, su pasión por el canto, el baile y la actuación; en fin, sus ansias por el progreso.

Sus días parecían superar las 24 horas. Entre ensayos, obras de teatro, presentaciones artísticas y producción de su programa de televisión, se iba puliendo la estrella que todos admirábamos con la seguridad de que lo veríamos en lo más alto. Sin saber que su luz se apagaría aquella madrugada en que al salir de trabajar, su automóvil fue embestido por otro auto conducido por un joven, a quien llamaré “Luis”, que no respetó la luz roja.

En ese instante partió Genji Endo al cielo. No hubo tiempo para despedidas. Sólo lamentos, lágrimas, desconcierto, y mucho coraje contra quien, por imprudencia, acabó con un alma tan noble.

Genji foto

Genji con la sonrisa que lo caracterizaba

Cada testimonio leído en las redes sociales me hacía lamentar aún más su partida. Igual como deseaba, cada vez más, castigo para el culpable. De quien entendía que por su imprudencia: ya fuera de exceso de velocidad, inexperiencia en el volante, inmadurez o quien sabe cuántas cosas más, merecía todo el peso de la ley. Su escasa edad de 17 años no lo exculpaba del crimen cometido. Pensaba también, en la dosis de culpa de sus padres por haber puesto en manos de un adolescente este vehículo que terminó con la vida de un ser tan meritorio.

Cuestioné su injusta condena de servicio comunitario y suspensión de licencia de conducir, ambos por tres años, así como los pagos de indemnizaciones. Entendía que el castigo no era suficiente, nada compensaba la falta de Genji, ni parecía ser “sufrimiento” adecuado para quien había causado tanto dolor.

Sin embargo, la avalancha de publicaciones en las redes sociales sobre la vida de Genji, me hizo pensar en la consciencia del “adolescente imputado”. ¿Qué peor tortura que leer cada día sobre la vida tan productiva que él había tronchado?

¿Podía “Luis” dormir? ¿Podía salir a la calle? ¿Podía sacar de su mente, en algún momento, esta tragedia que había causado? ¿Cómo podía evadir las miradas acusadoras? ¿Podía vivir? En reiteradas ocasiones me pregunté cómo estaría lidiando “Luis” con esta “condena mental”, bastante pesada para su corta edad.

Las tragedias traen muchas interrogantes, nos obligan a cuestionar situaciones. 

Sé que Genji a pesar de su corta edad (22 años) tuvo una vida plena, sentía orgullo por lo que había logrado, era feliz. Sin embargo, no sé cuáles eran las rejas que castigaban y encerraban las ganas de vivir de “Luis” cuyas acciones tuvieron consecuencias, no sólo con acabar, aunque por accidente, con la vida de Genji sino con su vida misma. Así es, a esta triste historia se suma el suicidio de “Luis”, quien según las informaciones ya de por sí era víctima de una incomprensión familiar que pudo incidir en su decisión.

Cinco años han pasado del inicio de esta tragedia y por lo visto, aún no conocemos su magnitud. La muerte ha sorprendido a dos hogares cuyas madres han perdido sus hijos y la sociedad dos promesas del futuro.

Ya no creo que se trate de un bueno o de un malo, sino que cabe preguntarnos ¿qué hace la sociedad para convertir a un joven en malo o en víctima? ¿Hasta dónde somos culpables los padres? ¿Cuáles son los signos de alarma para detectar cuando algo no anda bien en la familia? Y nosotros como miembros de la sociedad, ¿cuál es nuestra dosis de culpa?

Una reflexión profunda impera al margen de juzgar y condenar, porque cada cual trae su propia cruz con suficiente material para expresar en mucho más de 40 páginas.

No tengo duda de que Genji me mandó su sentencia para que su caso y el de “Luis” se conocieran y motivaran estas reflexiones.

Genji, nunca dejarás de sorprenderme.

 

 

 

 

 

 

 

 

21 comentarios

  • Wao Jackie recuerdo como si fuera ahora mismo lo que paso ese día y la tristeza tan grande de todos ustedes por esta gran pérdida, yo conocí a Genji en la Última misa de Tía Nilda y cuando supe de su muerte hasta a mi me dolió y cuestione de porque a él tan joven y lleno de vida 😔, excelente y conmovedor artículo Jackie y que Dios les siga dando la fortaleza que necesitan a las dos familias, un abrazo .

    • Muchas gracias Arlette por tus palabras y me alegre que lo recuerdes así. Genji fue una persona excepcional, como ninguna. Se merece TODO el reconocimiento que el MUNDO le pueda dar. Hoy, más que nunca, lo siento muy cerca de nosotros. Sé que puso su mano en todo esto. Tal como era: muy especial. Un abrazo.

  • Como olvidar aquel día que marco la vida de cada una de las personas que conocimos el maravilloso ser humano, profesional y amigo que fue Genji Endo.. Para Salud TV también fue un antes y un después de Genji..

  • Jackie – Triste pero bella historia. Increíble como la corta vida de Genji dejó su huella en tantas personas.

  • Excelente articulo. Conocí por muy poco tiempo a Genji y pude darme cuenta de la maravillosa persona que era, al igual que el gran vacío que dejo tanto a su madre, cuyo dolor no puede explicarse, sino a todo el que lo conoció. Que bueno que Dios le dio la oportunidad de encontrarse con este caso y hacer esta reflexión. Tal vez muchas personas, al igual que yo desconocían el destino tan triste que precedió al joven “LUIS” , no estaba enterada de su muerte.

    Creo que nada sucede porque si, creo en las Diosidencias, es posible que Dios haya puesto este expediente en sus manos para que le inspirara escribir este articulo, que bien puede hacer que muchos jóvenes reflexionen sobre el valor y el respeto a la vida, suya propia y de los demás.

    AGRY

  • Siempre es bueno hacer una mirada desde más arriba e incluir ambas perspectivas. El joven Luis perdió su vida el mismo día de la tragedia. Llevaba junto a él una carga ocultada por una máscara de tristeza que le despojó de toda su vida social, de sus metas, de sus sueños. Cada juicio era una puñalada más en una misma herida que no cicatrizaba. Tuve la dicha de conocerlo posterior a la tragedia y, aún así, nunca dejé de aprender de él, acercarme hacia el sentido de la vida, luchar juntos un mal que nos unía, compartir tantos momentos de gratitud junto a un ser tan especial, siempre tan sincero, aplicado, analítico y organizado, siempre apoyándome estando para mi en cualquier circunstancia. De manera sorprendente en tan sólo 4 años se convirtió en mi mejor amigo y confidente. Agradecida de que ambos estén en paz en el reino de Dios. Muy triste de que dos personas especiales hayan pasado de pronto por la vida. A quienes permanecemos en la tierra, creo que tenemos una gran enseñanza.

  • Wao! Sin palabras… Que pena

  • Domingo Peña Nina

    Mis felicitaciones Jackie. La realidad de la vida con toda su crudeza nos dejan a diario enseñanzas imprevisibles. Se sufre, se siente un dolor interior inmenso, pero la vida es así. Lo más importante es mantener esa sensibilidad tan exquisita que se manifiesta en muchas expresiones de sorpresa melancólica. Alguna vez predominará la luz.

  • Lo que yo tengo para decir porque conozco el caso es que no podemos alegar nada porque ese jóven murió lamentablemente en el acto no está para contarnos su versión de la historia y no saben cuanto sufrió el joven Luis por todo lo sucedido eso es lo que debemos reflexionar

  • Melba Riquelmy Jiménez Chávez

    Siempre pienso que Dios obra de manera perfecta, porque siendo una de tus más fieles seguidoras y con el tiempo que tiene este artículo, no había tenido la oportunidad de leerlo porque estaba muy ocupada. Y qué bueno que haya sido así, porque escribiste un “Master Piece” y se necesita tiempo para digerirlo, analizarlo y reflexionar sobre él.
    Habrás de saber que tengo un nudo en la garganta…
    Wow! Esto es lo que se llama una DIOSIDENCIA, porque llegar a tus manos de manera “TAN” casual esta sentencia, debe ser obra del Padre o de ese ángel que pasó por tu vida, llamado Genji.
    Qué historia TAN triste y qué final TAN amargo.
    La pérdida dos jóvenes: Uno que prometía ser un GRAN hombre y otro que tal vez, fue simplemente víctima de su propio entorno.
    Sin conocerlos, deseo para ambos el descanso eterno y paz para sus familiares y allegados.
    Te felicito por la excelente forma en que planteaste a “Luis”. Casi nunca nos detenemos a pensar en quien suponemos es el MALO y simplemente lo satanizamos, sin conocer las reales causas.
    Gracias por esta GRAN lección!!

    • Gracias Melba por tu sentido comentario. Esta historia ha sido una lección para mí y por eso no podía dejar de narrarla, obviamente desde mi humilde punto de vista. Mi amor por Genji, y a sabiendas de lo bondadoso y generoso que era, no me ha cegado al ver e imaginar las condiciones que también pudo tener “Luis”. No lo conocí. Es muy probable que también se perfilara a ser un hombre de bien, sólo que atravesamos etapas (sobre todo en la adolescencia) en donde estamos confundidos y desorientados. Unos no tienen consecuencias, otros sí, como lamentablemente es el caso que trato aquí. Como bien dices, Dios los tenga en un lugar especial y consuele y dé en paz a ambas familias que hoy extrañan a su ser querido. Gracias amiga, bien sabes que esta historia fue obra de Dios. Además, la inspiración aflora cuando se trata de un ángel. Un abrazo.

  • Excelente articulo Licenciada!!

  • Mi querida amiga, ¡qué artículo tan bien escrito y estructurado! Escrito con el alma, te mueve a la reflexión y a la acción.

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